mia
Desde que llegó el perrito, todo cambió.
Ya no podía estar tanto con la abuela, ni con los tíos, ni con el abuelo…ahora tenía que enseñarle muchas cosas y vigilarle siempre, que estuviera siempre conmigo… para que no le pasara nada.

A los gatos, los ensené que no podían acercarse al perrito. Que era pequeño y que si le molestaban, me enfadaría mucho, mucho!

El abuelo dijo:
– ¿Cómo se llama el perro?
Pero yo no lo sabía…el tío Paulino no dijo nada de eso. Que yo lo recordaba todo…
– Paco, se va a llamar Paco. Dijo el abuelo.
A mí ese nombre no me gustaba, ¡porque él no era un hombre, era un perro..!

Yo le dije al abuelo:
– ¡Abuelo el perrito no es un hombre..!.
– Pues claro que no es un hombre, ¡pero se llama Paco!
El abuelo decía las cosas de verdad, a lo mejor él sabía que se llamaba así.

Cuando el perrito estaba jugando, yo le llamé:
– ¡Paco, ¡vamos! Y él vino enseguida. ¡Era verdad, se llamaba Paco!, el abuelo tenía razón. ¡Es que, el abuelo sabía muchas cosas!

Paco era muy listo y siempre me ayudaba: cuando encontrábamos un “Curacurato” él ladraba mucho. Aunque aún no sabía, que si el gusanito no obedecía, había que pegarle un pisotón muy fuerte. Eso, lo tenía que hacer yo siempre, porque él no lo sabía hacer. Ni los gatos tampoco.

La burrita de la abuela estaba todo el día comiendo “yerba”, enfrente de la casa.
Por la noche, la llevábamos donde los mulos y el caballo.
La abuela, la ponía un buen puñado de avena, para que se la comiera con la paja. Tenía que hacerse muy fuerte, para cuando fuéramos al pueblo.

Algunas tardes la abuela la montaba un poquito, para que se fuera acostumbrando y a mí también me subía. Yo lo hacía muy bien…no me caía ni nada y cuando me dejaba la abuela el ramal, la podía llevar yo sola. ¡Era muy fácil!

Pero algunas veces, cuando no quería caminar, bajaba la cabeza y se ponía muy tonta. Había que decir:
– Burraaaaaaaaaaaa!!!!!!!! Y tirar muy fuerte del ramal. ¡Así levantaba la cabeza!  Paco, siempre me ayudaba. Aunque costaba mucho que lo hiciera; pero yo podía hacerlo, ya sabía…