angelesokEsta tarde, cuando ya casi terminaba el trabajo, ha entrado un niño:

– ¿Tenéis una crema que quite el dolor de las manos?

– Si, la tenemos.

– ¿Ayuda mucho… de verdad quita el dolor?

– Bueno, sí, ayuda mucho…

– Me podéis dar una, tengo 10 euros…

– Pero tú no necesitas ninguna crema… ¿cuantos años tienes?

– Nueve. No es para mí, es para mi mamá. Se la quiero regalar, mañana es su cumpleaños…

Hacía frío en la calle, pero hemos caminado hasta casa, con un calor especial en el corazón y  sin palabras para expresar lo hermoso del amor, cuando de la sencillez parte.