20170510_201928

Si me encontráis y estoy en el silencio,
si me encontráis y soy vociferante e
irascible…

Si me encontráis y mi rostro es de tristeza
O doy saltos de alegría: no soy yo.

¡Tened misericordia de mí!

No me juzguéis ni intentéis comprenderme.
Recordad que estoy hecha de barro y
tempestuoso mar.

Mis manos de alfarera
no siempre dominan el torno
en el que giro.

Algún día os encontraréis conmigo
y seré sólo arcilla esparcida al sol
sin forma alguna.
Tierra que la lluvia moja
y el aire moldea.

Mientras
tanto: ¡tened misericordia de mí!